Postura del barco (Paripurna Navasana)
Empiece en una posición sentada con las rodillas dobladas y los pies en el suelo. Extienda los brazos a la altura de los hombros y levante las piernas para formar una 'V'. Concéntrese en enganchar el núcleo.
No necesitas cardio extremo. Estas 10 asanas esenciales te ayudarán a quemar grasa reduciendo el cortisol y tonificando músculos profundos.
El yoga no es solo flexibilidad. Al mantener posturas isométricas (fuerza estática) y fluir con la respiración, construyes masa muscular magra, lo que aumenta tu quema calórica en reposo. Además, al reducir el estrés, evitas la acumulación de grasa abdominal causada por el cortisol.
Empiece en una posición sentada con las rodillas dobladas y los pies en el suelo. Extienda los brazos a la altura de los hombros y levante las piernas para formar una 'V'. Concéntrese en enganchar el núcleo.
Ponte en posición de flexión. Apriete firmemente con las manos y dibuja el vientre hacia adentro para enganchar el núcleo. Mantenga las piernas activas.
Empiece de pie y doble las piernas como si se sentara en una silla imaginaria. Estire los brazos por encima de la cabeza y mantenga el peso en los talones.
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Desde una estocada, gire el pie trasero 45 grados. Doble la rodilla delantera y extienda los brazos paralelos al suelo. Mirada al frente.
De pie, inclínese hacia adelante mientras levanta una pierna hacia atrás hasta que cuerpo y pierna estén paralelos al suelo. Brazos extendidos al frente.
Acostado boca arriba, doble rodillas y plante pies. Levante caderas hacia el techo activando glúteos. Entrelace manos debajo de la espalda si es posible.
Desde el suelo, empuje con las manos para levantar el torso y las caderas, apoyándose solo en manos y empeines. Abra el pecho.
Combina esta rutina de yoga con un plan de alimentación cetogénica para maximizar la quema de grasa.
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Boca abajo, levante simultáneamente pecho, brazos y piernas del suelo. Use la fuerza de la espalda baja y glúteos. Vuele como una langosta.
Acostado, lleve una rodilla al pecho y crúcela sobre el cuerpo hacia el lado opuesto. Extienda el brazo contrario y mire hacia esa mano.
Acuéstese con las caderas pegadas a la pared y las piernas extendidas verticalmente sobre ella. Relaje brazos a los lados. Inversión pasiva.
La constancia es la clave del yoga. Practica estas posturas 3 veces por semana y notarás la diferencia en tu cuerpo y mente.
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